Sencillamente no comprendían que yo tuviera otra vida al margen de la vida familiar. Jamás entendieron mi admiración por el cantante de mi grupo favorito, áquel al que idealizaba, áquel que tanto me enseñaba.
Bert McCracken. Vocalista de The Used.
Nunca lo entenderían, y no aspiraba a que lo hiciesen (bueno, quizás sí, quizás sólo anhelaba un poco de comprensión por su parte). Pero él me había enseñado a vivir. Después de mis muchas malas experiencias en todos los ámbitos, sólo había podido agarrarme a su filosofía de vida como a un clavo ardiendo. Él me había enseñado que la vida merecía la pena vivirla y que no bastaba con vivirla, que había que disfrutarla.
Era una de esas personas con una luz propia que te dejaba ciego al mirarla, porque a pesar de su aspecto de lo más común, tenía un brillo interior que lo hacía destacar por encima de cualquiera.
Él me enseñó a luchar por mí misma, y eso era justo lo que iba ha hacer.
Obviamente este no había sido el motivo de discusión con mis padres, simplemente un aliciente que para mí era importante, pero debido a la intransigencia de mis padres y a mi rebeldía innata que me impulsaba a contradecir todo aquello que me impusieran, se formaba siempre una mezcla explosiva que hacía insoportable la situación.
Encendí un cigarro con una mano temblorosa y un mechero cuya débil llama recordaba el poco esplendor que tenía mi alma, ya casi apagada por las desilusiones y la baja autoestima.
Nunca me había aceptado a mí misma, y ahora estaba en uno de los peores momentos en cuanto a eso.
Me miré las piernas, estaba harta de ellas, si no fueran necesarias me las amputaría. Igual que mi sobresaliente abdomen. Apenas comía a lo largo del día, únicamente cuando me faltaban fuerzas, pero aún así me seguía viendo igual de obesa, mi cuerpo me repugnaba.
Pensé en Bert, en lo que me había enseñado, en confiar en mí misma.
Puede que no pudiera aceptarme a mi misma, pero sí podía confiar en mí misma para lograr mis objetivos.
Anhelaba poder ser como él, poder tener ese brillo, esa luz interior que tanto me llamaba la atención simplemente por ser una cualidad de la que yo carecía.
En ocasiones sentía que tenía todo bajo control.
En ocasiones veía mi objetivo a años luz.
Pero tenía que seguir luchando, nadie dijo que fuera fácil, verdad?



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