Seguí caminando, no sé por cuantas horas, el frío me quemaba, pero aún así no era capaz de sentirme humana.
Tampoco sé cuántos cigarrillos se consumieron en mi boca de labios agrietados y llenaron mis pulmones de un humo negro, pero daba igual, ya estaba suficientemente consumida por dentro, ya nada me importaba.
Tenía muy claro que lucharía hasta el final, pero mis recursos eran escasos y no dependían de mí.
Anhelaba esa sensación de libertad, el no tener que dar cuentas a nadie más que a mí misma, el ir donde me apeteciera cuando me apeteciera, hacer lo que quisiera cuando quisiera.
Las horas pasaban, las farolas apenas iluminaban mi camino, y a partir de cierta hora de la madrugada (puede que fueran las 3, quizás las 4) dejaron de iluminarlo, pues empecé a callejear por callejuelas carentes de luz.
Me sentía bien en la oscuridad. Me sentía sola, pero era lo más cercano que había a mi funesta realidad. Así podía recordar constantemente que debía aprender a valerme por mí misma, porque NADIE se queda para siempre.
Recuerdo que, llegado cierto punto de la noche, no pude contenerme más, mi coraza de aparente fortaleza se desmoronó como un castillo de naipes, y me vi sumida en la más densa y triste desesperación.
Me apoyé contra una pared agrietada, de ladrillos gastados, pues las aristas ni siquiera me dañaban la espalda cuando me golpeaba contra la misma.
Quería gritar, desahogarme de algún modo, echar a correr a ninguna parte, pero por favor, necesitaba que esa sensación desapareciera.
Lentamente me dejé caer, notando como los ladrillos friccionaban mi espalda.
Dos lágrimas surcaron mis mejillas, al principio solo dos, pero luego ya no pude parar.
Estaba completamente perdida en mí misma, me ahogaba en mi propio pozo de oscuridad, y, aunque tenía muy claro que debía seguir hacia delante sin mirar hacia atrás, no podía evitar que una sensación de desolación me embriagara, cerrando todos los conductos que conectaban a mi alma con el mundo.
viernes, 19 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario