viernes, 19 de junio de 2009

Dí una honda calada al cigarrillo que en esos momentos tenía en mi mano derecha.

La calada me relajó bastante, no había nada como un cigarrillo en un momento como este.


Luchar...a veces era más difícil de lo que creía, pero aunque no me hubiera dado cuenta, llevaba luchando desde que tenía razón de ser.

Bueno, en definitiva, todos luchamos, unos más que otros, y por razones muy distintas, pero al fin y al cabo todos luchamos.

Tal vez mi rebeldía me había hecho luchar más que el resto del mundo, pero a mí me parecía algo satisfactorio, ya que lo que hacía era expresar mi opinión al resto del mundo, no como quería a veces, pero así lo hacía.


Miré hacia el cielo, aquella cúpula oscura en ese momento, que nos cubría a todos. Ni siquiera cuando estaba lejos de todo el mundo, fuera de todo, me sentía libre.


Por momentos sentía que mi alma se iba apagando poco a poco, por no saber como encontrar esa luz, que hacía que la llama que era mi alma se avivara, pero mientras no le encontrara un sentido a mi vida, nunca lo conseguiría.

Me levanté, y volví a comenzar a andar sin rumbo. No sabía a dónde quería ir, tampoco sabía a dónde llegaría, pero en ese momento todo me dió igual, solo tenía la esperanza de encontrar mi solución a todo en ese momento. Sabía que era casi imposible, pero ya no sabía en que creer.

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